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Tratamiento del agua: cloro, sal y pH

El 90 % de los problemas de una piscina son de agua mal equilibrada. La buena noticia: con tres parámetros controlados casi nunca hay que hacer nada más.

Los tres números que importan

Una piscina sana se resume en tres medidas: pH entre 7,2 y 7,6, cloro libre entre 1 y 2 ppm y una alcalinidad que amortigüe los vaivenes del pH. Si el pH se dispara, el cloro deja de desinfectar aunque el bote diga que hay de sobra; por eso el pH se ajusta siempre antes que nada.

La cloración salina no es "piscina sin cloro": un electrolizador convierte la sal disuelta en el agua (unos 4-5 g/l) en cloro de forma continua, y luego ese cloro vuelve a ser sal. Menos manipular botes, agua más suave, y una instalación que se amortiza en un par de temporadas. Empieza por cómo funciona la cloración salina.

Guías de tratamiento del agua

En camino: cómo bajar el pH, cuánta sal lleva la piscina, instalar un clorador salino paso a paso, y recuperar el agua verde.