Hinchable, tubular o de acero según cuántos sois, cuánto queréis nadar y si la vais a dejar montada en invierno.
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Piscinas desmontables e hinchables
Cuestan una fracción de una de obra y se montan en una tarde. El truco está en elegir bien la estructura y preparar el suelo, que es donde fallan casi todas.
Tres estructuras, tres presupuestos
La hinchable (anillo superior de aire) es la más barata y la más limitada: bien para niños, mal para nadar. La tubular monta una estructura de tubos metálicos y una lona reforzada; es el punto dulce de precio y durabilidad para una familia. La de acero (paredes de chapa galvanizada) es casi una piscina fija: aguanta varios inviernos montada y admite más profundidad.
El error que arruina la mayoría: montarla sobre césped o tierra sin nivelar. El suelo tiene que quedar plano y compacto, con una lona protectora debajo; una piscina llena pesa toneladas y cualquier desnivel deforma la estructura. Y sí, necesita depuradora: la que traen las de kit suele quedarse corta. Empieza por qué piscina desmontable comprar.
Comparativas de piscinas desmontables
En camino: tubular frente a acero, cómo preparar el suelo, qué depuradora añadir, e invernar una desmontable sin desmontarla.