Cloración salina: qué es y si te compensa
No es "piscina sin cloro": es una forma de fabricar el cloro en el sitio, de manera continua, a partir de sal disuelta en el agua. Menos botes, agua más suave y una cuenta que suele salir a favor.
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Qué hace exactamente
Disuelves sal común en el agua de la piscina hasta una concentración baja, del orden de 4 a 5 gramos por litro (para comparar: el mar tiene unos 35). El agua pasa por una célula de electrólisis instalada en la tubería de retorno, y una corriente eléctrica descompone la sal (cloruro de sodio) en cloro libre, que desinfecta el agua igual que el cloro de bote. Ese cloro, al reaccionar, vuelve a convertirse en sal. El ciclo se repite, así que la sal casi no se gasta: solo se repone la que se pierde por salpicaduras, contralavados y lluvia.
El resultado en la práctica: cloro generado de forma constante y automática, agua notablemente más suave con la piel y los ojos, y olor mucho menos marcado que con el cloro tradicional.
Lo que sigue haciendo falta
La cloración salina automatiza la desinfección, pero no ajusta sola el pH (que sube por el propio proceso de electrólisis) ni la alcalinidad. Necesitas seguir midiendo y corregir el pH, ya sea a mano o con una bomba dosificadora de pH que muchos equipos incorporan. También conviene un test de sal cada pocas semanas para mantener la concentración en rango: por debajo, la célula no produce; por encima, se corroe antes.
Cuánto cuesta y cuándo se amortiza
Un equipo de cloración salina para piscina residencial se mueve, según potencia y si lleva regulador de pH integrado, en una franja aproximada de 400 a 900 €, más la sal inicial (unos 30-50 € para una piscina media). Frente a eso, el cloro de una temporada para una piscina familiar ronda los 150-250 € al año.
La cuenta suele salir a favor en dos o tres temporadas, y a partir de ahí es ahorro. El gasto recurrente pasa a ser la electricidad de la célula (moderada, la piscina ya filtra de todos modos) y la sustitución de la célula cada 5-7 años, que es la pieza cara del sistema.
En qué piscinas no compensa
- Piscinas desmontables de una sola temporada o de poco uso: no da tiempo a amortizar el equipo.
- Piscinas con elementos metálicos sin proteger (barandillas de acero no inoxidable, ciertos intercambiadores de calor): la sal acelera la corrosión. Hay que revisar la compatibilidad antes.
- Piscinas de liner viejo o pintura en mal estado: la sal no lo daña directamente, pero conviene tener el vaso en condiciones antes de salinizar.
- Piscinas de hormigón sin tratar o piedra natural caliza en la coronación: la sal puede favorecer eflorescencias; se resuelve con un buen sellado.
Cómo elegir el equipo
Dos datos mandan: la producción de cloro en gramos/hora, que tiene que cubrir el volumen de tu piscina con margen, y si incluye regulador de pH (recomendable, ahorra la mitad del mantenimiento manual). Los equipos actuales suelen traer también control de la producción según temperatura y detección de falta de caudal. Fíjate en que la célula sea de un modelo con recambio disponible y en el sistema de limpieza de la célula (autolimpiante por inversión de polaridad frente a limpieza manual con ácido).
Marcas de referencia
En España los equipos de electrólisis salina para piscina residencial los cubren sobre todo AstralPool, Zodiac, Hayward, BSV, Idegis y Gre. La instalación es sencilla (la célula va en el tramo de retorno, después del filtro y el calentador si lo hay) y muchos usuarios con nociones de fontanería la hacen ellos mismos.
Preguntas frecuentes
¿La piscina de sal lleva cloro?
Sí. La cloración salina fabrica cloro a partir de la sal; lo que cambia es que se genera de forma continua y automática en vez de añadirlo a mano. El agua tiene cloro libre igual que una piscina tradicional.
¿Cuánta sal hay que echar?
Lo habitual es una concentración de 4 a 5 g/l. Para una piscina de 50 m³ eso son unos 200-250 kg de sal la primera vez; después solo se repone lo que se pierde por contralavados y salpicaduras.
¿La sal estropea la depuradora o el liner?
A esa concentración tan baja no daña el liner ni una depuradora moderna. El punto a vigilar son los elementos metálicos no inoxidables y las piedras calizas sin sellar de la coronación.
¿Cada cuánto se cambia la célula?
Entre 5 y 7 años de uso normal. Es la pieza cara del sistema; mantener la sal en rango y limpiar la cal de la célula alarga su vida.
¿Sube el pH con la cloración salina?
Sí, el proceso de electrólisis tiende a subir el pH. Por eso conviene un equipo con regulador de pH integrado o comprobarlo y corregirlo a mano con más frecuencia.