Spa de exterior: de obra o prefabricado
Para poner un spa en el jardín hay tres caminos: hinchable, prefabricado portátil y de obra. La decisión no la marca el precio de compra, la marca el aislamiento — un spa de exterior se usa sobre todo en invierno, y ahí el dinero se va en mantener el agua a 38 °C, no en comprarlo.
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Las tres opciones, de un vistazo
| Hinchable | Prefabricado portátil | De obra | |
|---|---|---|---|
| Precio de compra | 300-700 € | 2.500-8.000 € | Depende del proyecto |
| Aislamiento | Escaso | Bueno | Bueno si se proyecta |
| Instalación | Ninguna | Base firme y toma eléctrica | Obra y cuarto técnico |
| Se puede mover | Sí | Sí, con medios | No |
| Vida útil | 3-6 años | 10-20 años | La de la obra |
| Reparación | Se sustituye | Componentes accesibles | Suele exigir picar |
¿Qué es un spa prefabricado?
Una cuba de acrílico moldeada en una pieza, con los asientos y los chorros ya formados, montada sobre una estructura y forrada con un faldón. Dentro del faldón van la bomba, el calentador, el sistema de filtración y el cuadro, y entre la cuba y el faldón va la espuma aislante, que es donde se decide el consumo. Llega de fábrica probado y listo para llenar: la instalación se reduce a dejarlo bien apoyado, darle corriente y agua.
Es la opción que compra la mayoría, y por buenos motivos: el aislamiento y la cubierta rígida están resueltos de origen, los componentes son estándar y accesibles cuando algo falla, y si algún día te mudas se lo lleva un camión. Según potencia, unos funcionan con una línea monofásica reforzada y otros piden trifásica; es un dato que hay que preguntar antes de comprarlo, no el día de la entrega.
¿Y uno de obra?
Aquí el vaso se construye como una piscina pequeña —fábrica u hormigón, impermeabilización, revestimiento— y los equipos van a un cuarto técnico aparte. La ventaja es de diseño: se hace a la medida del sitio, se integra con el pavimento o con la propia piscina, y se puede dar la forma y la profundidad que quieras.
Los inconvenientes hay que mirarlos de frente. Es obra, con su plazo y sus imprevistos. El aislamiento no viene de fábrica: si no se proyecta explícitamente, un vaso de obra a la intemperie pierde calor por todas partes y el calentador no para. Y cuando algo falla —una fuga en una tubería embebida, una junta— la reparación implica picar. Tiene sentido cuando el spa forma parte de un proyecto mayor y hay un técnico detrás; no tanto como forma de "ahorrarse" el prefabricado. Lo que hay que decidir antes de levantar el vaso —aislamiento, cuarto técnico, chorros, tapa— está en spa de obra: cómo se construye.
¿Dónde se pone?
Un spa de cuatro plazas lleno pesa del orden de una tonelada y media a dos, contando agua y bañistas. Eso pide una base plana, firme y continua: una losa de hormigón es lo normal. Una tarima de madera o un porche existente no valen por defecto; valen si alguien ha calculado que aguantan esa carga puntual.
El resto son detalles que se agradecen después: drenaje alrededor, porque el agua que sale con los bañistas va a alguna parte; acceso despejado para meterlo y para poder retirar el faldón el día que haya que abrirlo; y lejos de árboles de hoja caduca, que convierten el filtro en un problema semanal.
La parte eléctrica no es negociable
Un spa de exterior junta agua, sales disueltas y resistencias de calentamiento a la intemperie. El Reglamento electrotécnico para baja tensión dedica una instrucción entera, la ITC-BT-31, a piscinas y fuentes, y define volúmenes de protección alrededor del agua en los que queda limitado qué material eléctrico puede instalarse y en qué condiciones. La consecuencia práctica para quien compra un spa es sencilla: la alimentación la hace un instalador autorizado, con línea propia, protección diferencial y conexión equipotencial. Un alargador desde el enchufe del garaje no es una instalación, es un riesgo.
La cubierta, que es la mitad de la compra
Sin cubierta rígida y bien ajustada, un spa de exterior pierde calor por la superficie toda la noche y el calentador entra una y otra vez. Con ella, mantener la temperatura es mucho más barato que volver a calentar desde frío, y por eso lo habitual es dejarlo siempre a su temperatura en vez de apagarlo entre usos. Merece la pena mirar el estado de la cubierta cada temporada: cuando la espuma se empapa, pesa más y aísla menos, y es una pieza que se sustituye.
El mantenimiento del agua, en corto
Un spa tiene poco volumen y temperatura alta, así que la química se descontrola mucho más rápido que en una piscina. Toca medir con frecuencia —pH entre 7,2 y 7,6, desinfectante en rango—, limpiar o cambiar el cartucho del filtro a menudo y renovar el agua completa cada pocos meses, antes de que se sature de materia orgánica. Ducharse antes de entrar reduce la mitad del trabajo. Y la primera decisión del tratamiento es qué desinfectante usar: está comparada en bromo o cloro para el spa.
Cinco preguntas antes de decidir
- ¿Lo vas a usar en invierno? Si la respuesta es sí, el hinchable se queda corto y la conversación es entre prefabricado y obra.
- ¿Hay base firme o hay que hacerla? El coste de la losa forma parte del presupuesto desde el principio.
- ¿Qué potencia eléctrica pide? Monofásica reforzada o trifásica cambia la instalación y, a veces, la potencia contratada.
- ¿Cómo entra hasta el sitio? Medir el paso más estrecho antes de firmar.
- ¿Quién lo repara? En prefabricado, el servicio técnico de la marca; en obra, quien la hizo.
Preguntas frecuentes
¿Se puede usar un spa de exterior en invierno?
Sí, y es cuando más se usa. Lo que decide si sale caro es el aislamiento de la cuba y la cubierta rígida: con ambos, mantener la temperatura es bastante más barato que volver a calentar el agua desde frío después de cada apagado.
¿Necesita obra un spa prefabricado?
Obra como tal, no, pero sí una base plana y firme —normalmente una losa de hormigón—, un desagüe cerca y una línea eléctrica propia hecha por un instalador autorizado. Esos tres puntos son parte del presupuesto desde el principio.
¿Qué base necesita un spa de exterior?
Una superficie continua, nivelada y capaz de soportar del orden de tonelada y media a dos toneladas repartidas en pocos metros cuadrados. Una tarima de madera o un porche existente solo sirven si alguien ha calculado que aguantan esa carga.
¿Hace falta permiso para poner un spa en el jardín?
Depende del municipio y de si hay obra de por medio. Un prefabricado apoyado sobre una losa suele tramitarse distinto que un vaso construido, y la ordenanza municipal es la que manda. Lo que no cambia es la instalación eléctrica, que exige instalador autorizado.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- BOE. Reglamento electrotécnico para baja tensión (RD 842/2002)
- BOE. RD 742/2013, criterios técnico-sanitarios de las piscinas