Manchas marrones en el fondo de la piscina: qué son y cómo quitarlas
Una mancha marrón en el fondo es una de estas dos cosas: materia orgánica pegada al revestimiento, o un metal disuelto en el agua que se ha oxidado y ha precipitado. Se distinguen en un minuto con una pastilla de cloro y una de vitamina C, y conviene hacerlo antes de tocar nada: el tratamiento de una empeora la otra.
¿Qué es exactamente la mancha del fondo?
Lo primero es aceptar que «mancha marrón» describe el color, no la causa. En una piscina residencial española hay cuatro orígenes posibles y se comportan de forma muy distinta:
| Tipo | Color típico | De dónde viene | Qué la quita |
|---|---|---|---|
| Orgánica | Marrón, verdosa, con forma de hoja | Hojas, frutos, tierra o algas muertas que han pasado horas en el fondo | Cepillo + cloración de choque |
| Hierro | Marrón herrumbre, ocre, amarillento | Agua de pozo, tuberías viejas, tornillería oxidada | Secuestrante de metales (nunca cloro de choque) |
| Cobre | Azul verdoso, turquesa, a veces negruzco | Alguicidas con cobre, intercambiador de la bomba de calor corroído | Secuestrante + corregir el origen |
| Manganeso | Púrpura, gris oscuro, casi negro | Agua de pozo en zonas concretas | Secuestrante |
Hay una quinta posibilidad que no es mancha: la cal. Deja un depósito blanquecino, rugoso al tacto, que se nota con la uña y que no cambia de color con ninguna de las pruebas de abajo. Y hay una sexta que tampoco lo es: el liner o la pintura decolorados por años de sol y cloro, que no se van con nada.
¿Cómo distingo una mancha orgánica de una metálica?
Con dos pruebas caseras que cuestan un minuto y evitan un tratamiento equivocado.
- Prueba del cloro. Con la bomba parada, se apoya una pastilla de cloro sobre la mancha —o se acerca en un calcetín viejo si está en una pared— y se deja unos minutos. Si el punto aclara visiblemente, la mancha es orgánica.
- Prueba de la vitamina C. Sobre otra zona manchada, se frota una pastilla de ácido ascórbico (vitamina C efervescente). Si la mancha palidece o desaparece en segundos, es metálica. El ácido ascórbico reduce el óxido de hierro y lo devuelve a la forma disuelta.
Esa segunda prueba es también la trampa del método: la mancha «desaparece», pero el metal sigue en el agua. Si no se aplica un secuestrante después, vuelve a precipitar en unos días, muchas veces en otro sitio.
¿Por qué la cloración de choque empeora una mancha de hierro?
Porque el cloro es un oxidante. El hierro disuelto en el agua es invisible; en cuanto se oxida, se vuelve insoluble y precipita. Ese es exactamente el mecanismo por el que muchas piscinas «se ponen amarillas» justo después de un choque o de un llenado: el agua ya traía hierro, y el cloro lo ha revelado de golpe.
Por eso, ante la duda, el orden importa. Si las pruebas apuntan a metal, lo primero es bajar el cloro libre, no subirlo. Y si vas a hacer un choque por otro motivo —agua verde, por ejemplo— y sabes que llenas con agua de pozo, el secuestrante va antes.
¿Cómo se quita una mancha orgánica?
Es el caso fácil y sigue el mismo orden que cualquier problema de agua: química primero, producto después.
- Ajustar el pH entre 7,2 y 7,6. Con el pH alto, el cloro pierde eficacia y el choque se desperdicia.
- Cepillar la mancha con el cepillo de pared adecuado al revestimiento.
- Hacer una cloración de choque al caer la tarde, para que el sol no destruya el cloro antes de que actúe.
- Filtrar de forma continua y volver a cepillar al día siguiente.
- Aspirar el fondo y limpiar el filtro cuando el agua vuelva a estar transparente.
Si la mancha lleva meses ahí, puede quedar una sombra. En liner y en pintura, la materia orgánica llega a teñir el material y no siempre sale del todo.
¿Cómo se quita una mancha metálica?
Aquí el producto clave es el secuestrante (también etiquetado como quelante, antical-metales o «metal free»): mantiene el metal en disolución para que no vuelva a precipitar y permite que el filtro lo retire poco a poco.
- Dejar caer el cloro libre lo más bajo posible. Eso significa no clorar durante uno o dos días y, si hace falta, esperar a que el sol lo consuma.
- Bajar el pH al mínimo del rango recomendado. El medio ácido ayuda a redisolver el óxido.
- Aplicar el secuestrante en la dosis que indique la etiqueta del fabricante, con la bomba en marcha y el producto repartido por la superficie.
- Filtrar de forma continua durante al menos 24-48 horas y cepillar las manchas.
- Recuperar el cloro y el pH poco a poco, nunca de golpe, y limpiar el filtro al terminar.
El paso que casi nadie da es el sexto: quitar la fuente del metal. Si rellenas con agua de pozo, el hierro vuelve con cada rellenado y el secuestrante pasa a ser parte de la rutina. Si la mancha es azulada, el sospechoso suele ser el cobre de un alguicida barato o el intercambiador de una bomba de calor atacado por agua con el pH descontrolado.
¿Y si la piscina entera se ha puesto amarilla?
Cuando el tono afecta a toda el agua y no a un punto concreto, ya no es una mancha: es turbidez o hierro en suspensión. La pista está en qué pasó justo antes. Si venía de un llenado o de un choque, apunta a metales. Si venía de días sin filtrar y con calor, apunta a algas en fase inicial, que empiezan amarillentas antes de ponerse verdes. En ese segundo caso el camino es el de recuperar el agua verde, no el secuestrante.
¿Cómo se evitan?
Tres hábitos cubren casi todos los casos:
- Sacar las hojas el mismo día. Una hoja flotando es inofensiva; una hoja en el fondo veinticuatro horas ya tiñe. Es la razón de peso para tener recogehojas aunque haya robot.
- Secuestrante en cada llenado con agua de pozo. Cuesta poco y ahorra el tratamiento entero.
- pH bajo control. Un pH persistentemente bajo corrode metales de la instalación —tornillería, intercambiadores— y los mete en el agua; uno alto precipita cal. El rango de trabajo es estrecho por algo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué salen manchas marrones en el fondo de la piscina?
Por dos motivos muy distintos. O son restos orgánicos —hojas que han estado horas en el fondo, algas muertas, tierra— que tiñen el revestimiento, o son metales disueltos en el agua (hierro sobre todo) que se han oxidado y precipitado sobre la pared. El tratamiento de una es justo el contrario del de la otra.
¿Cómo sé si la mancha es orgánica o de metal?
Con dos pruebas de un minuto. Apoyando una pastilla de cloro sobre la mancha: si aclara, es orgánica. Frotando una pastilla de vitamina C: si desaparece casi al instante, es metálica. Si no reacciona a ninguna de las dos, suele ser cal o el propio revestimiento decolorado.
¿Por qué mi piscina se ha puesto amarilla o marrón después de clorar?
Porque el agua llevaba hierro disuelto e invisible, y el cloro lo ha oxidado de golpe. El hierro oxidado deja el agua con tono té y precipita como mancha marrón o amarilla. Por eso, ante una sospecha de metales, lo último que hay que hacer es una cloración de choque.
¿Las manchas del fondo se quitan sin vaciar la piscina?
Casi siempre sí. El vaciado es el último recurso y tiene sus propios riesgos: un vaso vacío puede flotar por la presión del agua del terreno y un liner seco se encoge. Antes de plantearlo, conviene agotar el cepillado, la cloración de choque para las orgánicas y el secuestrante para las metálicas.
Fuentes
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