Agua turbia o lechosa en la piscina: causas y solución
El agua turbia no es agua verde en fase temprana: son partículas demasiado finas para el filtro, no algas. Las cuatro causas son filtración insuficiente o filtro saturado, pH y alcalinidad altos que hacen precipitar el calcio, cloraminas por falta de choque, y un floculante mal aplicado. Se resuelve casi siempre con horas de bomba y un contralavado, no con más producto.
Turbia, lechosa o verde: no es lo mismo
El color y el aspecto dicen bastante sobre qué está pasando, y empezar por ahí evita tratar el problema equivocado.
| Aspecto del agua | Qué suele ser | Por dónde empezar |
|---|---|---|
| Verde, se ve el fondo mal o nada | Algas en suspensión | Tratamiento de recuperación |
| Transparente pero mate, sin color | Partículas finas que el filtro no retiene | Contralavado y más horas de filtración |
| Blanquecina o lechosa | Precipitación de calcio por pH y alcalinidad altos | Corregir pH y alcalinidad |
| Turbia con olor fuerte a cloro | Cloraminas, no exceso de cloro | Cloración de choque |
| Marrón o rojiza tras lluvia | Sedimento o hierro en el agua de aporte | Filtrar y floculante; revisar el agua de llenado |
Las cuatro causas del agua turbia
1. El filtro no está reteniendo nada
Es la primera sospecha y la más frecuente. Un filtro de arena cargado, con la arena compactada o con varias temporadas encima, deja pasar exactamente las partículas que producen la turbidez. El aviso está en el manómetro: si la presión está muy por encima de la de referencia con el filtro limpio, toca contralavado; si está por debajo de lo normal, puede que la bomba no esté moviendo el caudal que debería. El criterio completo, en cuándo contralavar según el manómetro.
2. El pH y la alcalinidad, demasiado altos
Es la causa del agua lechosa o blanquecina, la que más desconcierta porque el agua no tiene color y aun así no se ve el fondo. Con el pH y la alcalinidad por encima de su rango, el calcio disuelto precipita en forma de partículas microscópicas que quedan en suspensión. Aquí filtrar más no arregla nada hasta que no se corrigen los dos valores, en este orden: primero la alcalinidad, entre 80 y 120 ppm, y después el pH, entre 7,2 y 7,6.
3. Cloraminas
Si el agua está turbia y además huele fuerte a cloro y pica en los ojos, no sobra cloro: falta. Ese olor lo producen las cloraminas, el resultado de la reacción del cloro con la materia orgánica que aportan los bañistas; el cloro ya está combinado y no desinfecta. La solución es justo la contraria de lo que sugiere el olor: una cloración de choque que destruya esos compuestos.
4. Floculante mal usado
El floculante aplicado con la bomba a toda velocidad, con el pH fuera de rango o en dosis excesiva no agrupa nada: deja el agua más turbia que antes y puede atravesar el filtro de arena. Es un producto que exige leer la etiqueta y respetar el modo de empleo — las diferencias con el clarificador están en floculante o clarificador.
Qué hacer, en orden
1. Medir pH y alcalinidad
Antes de tocar nada. Si están altos, corrígelos: mientras el calcio siga precipitando, cualquier otra cosa que hagas es trabajo perdido.
2. Contralavado y enjuague
Filtro limpio y anotada la presión de referencia. Si el filtro es de cartucho, sácalo y límpialo a fondo; si la arena lleva más de cinco o seis temporadas, la turbidez recurrente suele ser eso.
3. Filtrar de forma continua
Mientras dure el problema, la bomba no se para. La turbidez se resuelve con horas de filtración mucho más que con producto: cada pasada por el filtro retira una fracción de lo que hay en suspensión.
4. Cloración de choque si hay olor
Si el agua huele a cloro o pica, choque al atardecer y con la bomba en marcha. Suele aclarar en 24 horas.
5. Floculante o clarificador al final
Solo cuando lo anterior esté hecho. Si el agua sigue mate después de un día filtrando con el filtro limpio, las partículas son demasiado finas y hace falta agruparlas. Con floculante caerán al fondo y hay que aspirarlas a desagüe; con clarificador las retiene el propio filtro, que después habrá que contralavar otra vez.
¿Y si sigue turbia después de todo eso?
- Arena de filtro agotada. La arena de sílice se redondea y se compacta con los años y deja de retener. Cambiarla es la reparación que más veces resuelve una turbidez crónica.
- Bomba infradimensionada para el volumen del vaso: el agua no llega a pasar por el filtro las veces necesarias al día por muchas horas que la dejes.
- Dureza del agua muy alta. En zonas de agua dura, el calcio precipita una y otra vez si el pH se descuida aunque sea poco.
- Agua de aporte con hierro o manganeso, típico de llenados desde pozo: el agua sale clara y se enturbia al oxidarse con el cloro.
Si además el nivel del agua baja más de lo que explica la evaporación, comprueba que no haya una fuga: rellenar continuamente con agua nueva desequilibra la química y mantiene la turbidez.
Preguntas frecuentes
¿Por qué está el agua de la piscina turbia si no está verde?
Porque lo que hay en suspensión no son algas, son partículas demasiado finas para el filtro. Las cuatro causas habituales son un filtro saturado o agotado, pH y alcalinidad altos que precipitan el calcio, cloraminas por falta de choque, y un floculante mal aplicado.
¿Qué significa que el agua esté blanquecina o lechosa?
Casi siempre que el pH y la alcalinidad están por encima de su rango y el calcio disuelto ha precipitado. Hasta que no se corrigen esos dos valores —primero la alcalinidad, después el pH— filtrar más no aclara el agua.
¿Por qué huele mucho a cloro y el agua está turbia?
Ese olor no indica exceso de cloro sino cloraminas: cloro ya combinado con materia orgánica que ha dejado de desinfectar. Se corrige con una cloración de choque, no reduciendo el cloro.
¿Cuánto hay que filtrar para aclarar el agua turbia?
De forma continua mientras dure el problema, con el filtro recién contralavado. La turbidez se retira por pasadas sucesivas por el filtro, así que el factor decisivo son las horas de bomba, no la cantidad de producto.
Fuentes
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