Invernaje de la piscina paso a paso
Invernar bien una piscina cuesta una mañana de octubre y ahorra un fin de semana entero en mayo. El momento de hacerlo es cuando el agua se estabiliza por debajo de unos 15 °C, que es cuando las algas dejan de reproducirse: antes de eso el tratamiento se consume, y después ya has perdido semanas de agua sin vigilar.
¿Invernaje activo o pasivo?
Son dos estrategias distintas y la elección depende del clima, no del gusto.
- Invernaje activo. La piscina sigue llena y la depuradora filtra unas pocas horas al día durante todo el invierno. Se mantiene algo de desinfectante y se revisa cada dos o tres semanas. Es lo razonable en costa y en el sur, donde no hiela: el agua llega a primavera en condiciones y la puesta a punto es casi un trámite.
- Invernaje pasivo. Se para todo, se baja el nivel del agua, se vacían y protegen los equipos y se tapa hasta primavera. Es lo que toca donde hiela de verdad, porque el hielo dentro de una tubería o de un cuerpo de bomba la revienta.
En los dos casos el trabajo de preparación es el mismo hasta el paso 5; a partir de ahí se separan.
¿Cuándo se hace?
Cuando la temperatura del agua baja de forma estable de unos 15 °C. Por debajo de ese umbral las algas prácticamente dejan de multiplicarse, así que el producto de invernaje que eches dura; por encima, se consume y el agua se te va antes de Navidad. Si puedes, hazlo cuando ya haya caído la mayor parte de la hoja: tapar una piscina y que encima se acumule medio árbol es empezar la primavera con deuda.
Los siete pasos, en orden
1. Limpiar a fondo
Fondo, paredes, línea de flotación y cestillos del skimmer y de la bomba. La materia orgánica que dejes ahí es el alimento de las algas durante cinco meses. La línea de flotación conviene cepillarla aunque parezca limpia: es donde se fija la grasa.
2. Contralavado del filtro
Contralavado completo y enjuague. Si el filtro es de arena y toca cambiarla, este es el mejor momento del año para hacerlo.
3. Equilibrar el agua
Primero la alcalinidad, entre 80 y 120 ppm, y después el pH, entre 7,2 y 7,6. El orden importa: con la alcalinidad fuera de rango el pH no se queda donde lo dejas. Un agua equilibrada además protege el revestimiento y evita que aparezcan incrustaciones durante el invierno.
4. Cloración de choque y filtrar
Una cloración de choque y después 24 a 48 horas de filtración continua, para que el desinfectante actúe y el filtro retire lo que quede en suspensión. Termina con otro contralavado.
5. Producto de invernaje
Con el agua ya limpia y equilibrada se añade el invernador o alguicida de larga duración, siguiendo la dosis del fabricante según el volumen de la piscina. Hazlo con la depuradora en marcha un par de horas para que se reparta. Si no sabes el volumen exacto, sácalo antes con la calculadora de volumen: dosificar a ojo es tirar el producto o quedarse corto.
6. Bajar el nivel y proteger los equipos
Solo en invernaje pasivo. Se baja el agua por debajo de los skimmers y de las boquillas de impulsión, se vacían bomba y filtro, se cierran las válvulas y se colocan los tapones de invernaje. Es el paso que evita la avería cara: lo que rompe el hielo no es el vaso, son las tuberías y el cuerpo de la bomba.
7. Tapar
Lona de invierno o cubierta, bien tensada y anclada. Si en tu zona hiela, los flotadores de invernaje repartidos por la superficie absorben la dilatación del hielo y protegen las paredes. Comprueba que la cubierta evacúa el agua de lluvia o que puedes retirarla: el peso del agua acumulada encima acaba con muchas lonas.
Qué NO hay que hacer
Lo primero, vaciar la piscina entera. Es el error más caro del invierno. Un vaso vacío pierde el peso del agua que lo compensa, y con el terreno saturado por las lluvias la presión del agua del subsuelo puede llegar a levantarlo o agrietarlo; además, un liner sin agua se seca, se encoge y se cuartea. La piscina se inverna llena o casi llena, no vacía. Si hay que vaciarla por una reparación, eso lo valora quien la construyó.
Lo segundo, dejarla sin tapar pensando que da igual porque no se usa: la hoja y la lluvia hacen todo el trabajo sucio. Y lo tercero, olvidarse hasta abril. Una revisión cada tres o cuatro semanas —nivel, tensión de la lona, agua acumulada encima— es todo lo que hay que hacer, y es lo que separa abrir en primavera de recuperar una piscina verde.
¿Y una desmontable?
Depende de la estructura. Las hinchables y la mayoría de las tubulares se desmontan, se secan y se guardan; dejarlas montadas con hielo es la forma habitual de perderlas. Las de pared de acero sí suelen aguantar el invierno montadas, con el mismo procedimiento de arriba y prestando atención a la protección del equipo. La comparativa por estructura está en qué piscina desmontable comprar.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo hay que invernar la piscina?
Cuando la temperatura del agua baja de forma estable de unos 15 °C. Por debajo de ese umbral las algas dejan de multiplicarse y el producto de invernaje dura toda la temporada; por encima se consume y el agua se estropea antes del invierno.
¿Se puede vaciar la piscina en invierno?
No conviene. Sin el peso del agua, y con el terreno saturado por las lluvias, la presión del agua del subsuelo puede levantar o agrietar el vaso, y un liner sin agua se seca y se cuartea. Se inverna llena o casi llena.
¿Hay que filtrar durante el invierno?
En invernaje activo sí, unas pocas horas al día, y es lo habitual donde no hiela. En invernaje pasivo no: se para todo, se vacían los equipos y se tapa, porque el hielo dentro de una tubería o del cuerpo de la bomba la revienta.
¿Se puede invernar una piscina desmontable?
Depende de la estructura. Las hinchables y la mayoría de las tubulares se desmontan, se secan y se guardan. Las de pared de acero sí suelen aguantar el invierno montadas, siguiendo el mismo procedimiento y protegiendo bien el equipo.
Fuentes
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