Piscina de patas: qué es y qué mirar antes de comprarla
Una «piscina de patas» es la que se sostiene con un armazón de tubos que baja hasta el suelo en patas verticales. Es el nombre que se le da en las tiendas y en la calle a lo que en las fichas aparece como tubular. Lo que cambia al llamarla así es dónde pones la atención: en los apoyos, no en la lona.
Qué es y por qué se llama de patas
El armazón rodea la piscina y cada cierto tramo baja una pata que se apoya en el suelo. La lona cuelga de esa estructura y el agua empuja hacia fuera, así que los tubos trabajan de continuo. No hay anillo de aire: lo que sostiene la pared es el metal.
Si buscas comparar modelos, la guía de piscina tubular entra en tubos, capas de lona y duración. Aquí nos quedamos con lo que hacen las patas.
Cada pata carga con su parte del agua
Un metro cúbico de agua pesa mil kilos. En una piscina de cuatro metros de diámetro y algo más de un metro de agua, hay varias toneladas repartidas entre los apoyos. Ese peso no va solo al fondo: parte de él descansa en la base de cada pata.
Por eso una pata que queda en el aire, o que se hunde en tierra blanda, hace que la estructura trabaje torcida. No lo notas el primer día. Lo notas cuando una unión empieza a ceder a mitad de verano.
Qué mirar en las patas al comprar
- La base de apoyo. Un tapón pequeño concentra el peso en pocos centímetros. Una base más ancha lo reparte y marca menos la lona de protección.
- La unión con el travesaño. Las que se montan a presión ahorran herramientas, pero comprueba que encajen sin holgura.
- El tratamiento del metal. El óxido suele empezar por dentro del tubo y por la zona que toca el suelo húmedo.
- Los recambios. Si el fabricante vende patas y tapones sueltos, una avería es una reparación y no una piscina nueva.
Cómo apoyarlas bien
Pon una placa o una baldosa lisa bajo cada pata si el suelo no es del todo duro. Reparte el peso y evita que se hunda en césped o en arena suelta. No sustituye a preparar bien la base, que explicamos en suelo para piscina desmontable.
Antes de llenar, comprueba con un nivel que todas las patas apoyan. Y revisa de nuevo cuando lleve un tercio de agua: si alguna se separa del suelo, vacía y corrige.
Cuándo conviene y cuándo no
Conviene si quieres profundidad y una pared que no se deforme, y si vas a usarla varios veranos. Compensa menos si solo la quieres para dos chapuzones de niños: ahí una hinchable sencilla cumple y no hay que montar nada.
Y no la apoyes sobre una terraza sin que alguien lo valide. Las patas concentran la carga, y una terraza no la admite igual que un jardín. Lo contamos en piscinas pequeñas para jardín o terraza.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una piscina de patas?
Es una piscina desmontable con armazón de tubos que baja al suelo en patas verticales. En las fichas suele aparecer como tubular.
¿Es mejor una piscina de patas que una hinchable?
Para nadar y usarla varios veranos, sí: la pared no se deforma y admite más profundidad. Para un uso ocasional con niños pequeños, la hinchable es más sencilla.
¿Hace falta poner algo bajo las patas?
Si el suelo no es duro y plano, una placa o baldosa lisa bajo cada pata reparte el peso y evita que se hundan.
¿Se puede montar en una terraza?
Solo si un técnico valida que el forjado aguanta el peso del agua. Las patas concentran la carga en puntos, así que no conviene improvisar.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- Código Técnico de la Edificación. DB SE-AE, Acciones en la edificación (tabla 3.1, sobrecargas de uso)