Temperatura ideal del agua de la piscina, según quién se baña
Para un baño recreativo, la temperatura ideal del agua de una piscina está entre 26 y 28 °C. Para nadar de verdad se busca algo más fría, entre 25 y 27, y con niños muy pequeños o personas mayores se sube a la franja de 30-32. Cada grado por encima de 28 dispara a la vez el consumo energético y el gasto de desinfectante, así que subir «por si acaso» sale caro dos veces.
La tabla, por uso
No hay una temperatura ideal única: hay una por cada forma de usar la piscina. Estas son las franjas que se manejan habitualmente como referencia.
| Uso | Franja habitual | Por qué |
|---|---|---|
| Baño recreativo, familia | 26-28 °C | Se entra sin sobresalto y se puede estar quieto en el agua sin enfriarse |
| Natación continuada | 25-27 °C | El cuerpo genera calor al nadar y necesita poder disiparlo |
| Niños muy pequeños | 30-32 °C | Se enfrían mucho más rápido: menos masa y más superficie de piel por kilo |
| Personas mayores, movilidad reducida | 30-32 °C | Movimiento lento en el agua, con poca generación de calor propia |
| Spa o jacuzzi | 36-38 °C | Es baño de inmersión corta, no natación |
¿Por qué nadar pide agua más fría?
Porque nadando el cuerpo produce calor de forma continua y el agua es el medio por el que lo suelta. En agua a 30 °C, un nadador entrenado se sobrecalienta en pocos largos: le sube la frecuencia cardiaca y rinde peor. En agua a 26 el intercambio funciona y se puede nadar durante mucho rato. La sensación es la contraria de lo que parece: el agua «demasiado agradable» es la que estorba para hacer ejercicio.
Lo que cuesta de verdad cada grado
Hay una cuenta sencilla que sirve para cualquier piscina: un kilovatio-hora de calor sube un grado a 860 litros de agua. Con eso se estima cualquier salto térmico:
kWh térmicos = litros × grados a subir ÷ 860
En una piscina de 40.000 litros, subir el agua 2 °C son unos 93 kWh térmicos. Y eso es solo la puesta en marcha: después hay que mantener esa diferencia, y ahí está el gasto real, porque cuanto más caliente está el agua respecto al aire, más rápido pierde calor. La cifra que se paga en el contador depende del rendimiento del equipo, y eso está explicado en el consumo de una bomba de calor.
La consecuencia práctica: de 26 a 28 °C hay mucha más diferencia de factura que de sensación. Antes de subir el termostato conviene probar con una cubierta solar, que sube dos o tres grados sin consumir nada.
Por encima de 28 °C el agua se vuelve más difícil
La temperatura no solo afecta al confort, afecta a la química. Con agua caliente el cloro se consume más rápido, las algas encuentran condiciones mucho mejores para arrancar y cualquier descuido en el pH se paga antes. Una piscina a 30 °C exige más vigilancia y más producto que la misma piscina a 26, y la diferencia se nota en cuanto pasa un fin de semana sin revisarla. Si se mantiene el agua caliente toda la temporada, hay que asumir controles más frecuentes: el agua verde aparece antes.
¿Y en un spa?
Un spa trabaja en otra franja, de 36 a 38 °C, porque el uso es inmersión corta y sin movimiento. Ahí la temperatura sí tiene consecuencias fisiológicas: baños largos a esa temperatura no son recomendables para todo el mundo, y en caso de embarazo, problemas de corazón o de tensión, la referencia es el criterio de un médico, no un artículo de internet. Lo que sí es cuestión de mantenimiento es que a esa temperatura el agua se degrada mucho más rápido: la rutina está en el mantenimiento de un spa hinchable.
Cómo se mide bien la temperatura
El agua de una piscina no está toda a la misma temperatura. La capa superficial se calienta con el sol y puede marcar dos o tres grados más que el agua a un metro de profundidad, sobre todo si la filtración lleva horas parada. Para que la medición signifique algo:
- Medir a 30-40 cm de profundidad, no en la superficie.
- Hacerlo lejos de la boquilla de impulsión, que devuelve agua recién pasada por el calentador.
- Medir siempre a la misma hora y en el mismo punto si se quieren comparar días.
- Con la filtración en marcha, el agua se homogeneiza y el dato es más representativo.
Cuánto tarda en subir
Una bomba de calor bien dimensionada suele necesitar uno o dos días para levantar la temperatura de una piscina media varios grados desde cero, y después mantiene esa temperatura trabajando unas pocas horas al día. Si se destapa la piscina cada noche, ese mantenimiento se convierte en volver a calentar cada mañana, que es el escenario más caro de todos.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la temperatura ideal de una piscina para niños pequeños?
Entre 30 y 32 °C. Los niños pequeños pierden calor mucho más rápido que un adulto porque tienen más superficie de piel por kilo de peso, y en agua a 26 °C se enfrían en pocos minutos aunque estén jugando.
¿Es mala una piscina a 30 grados?
No es peligrosa, pero es más cara y más exigente: consume bastante más energía que a 26 y el cloro se agota antes, así que hay que revisar la química con más frecuencia para que no aparezcan algas.
¿Cuánto tarda una bomba de calor en subir la piscina un grado?
Depende del volumen y de la potencia del equipo. Como orientación, hace falta un kilovatio-hora de calor por cada 860 litros y grado: en 40.000 litros, un grado son unos 46 kWh térmicos, que un equipo de 9 kW entrega en unas cinco horas de trabajo continuo.
¿Sube la temperatura una manta térmica?
Sí, entre 2 y 4 °C con sol, y sobre todo evita que se pierda por la noche lo ganado durante el día. Es la forma más barata de subir la temperatura porque no consume nada.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- IDAE. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía
- BOE. RD 742/2013, criterios técnico-sanitarios de las piscinas